El proyecto del diputado Franco Tirelli (MAIE), restablecería el derecho a la ciudadanía italiana para hijos y nietos sin restricciones, y permitiría nuevamente el acceso al derecho sin límites generacionales mediante la aprobación de un examen de idioma.
Las claves
El proyecto del MAIE: ciudadanía italiana sin límites generacionales
Ya se puede ver en internet el proyecto de reforma de la ley de ciudadanía italiana presentado en noviembre pasado por el MAIE. La iniciativa demoró muchas semanas en estar visible y, durante ese tiempo, el propio MAIE evitó difundir el texto en sus redes sociales y en su página web.
El texto tiene una breve fundamentación (bastante neutra en su contenido) y un articulado también breve y muy general, que propone el reconocimiento de la ciudadanía italiana para hijos y nietos de italianos por sola declaración ante consulados o comunas, y el acceso a la ciudadanía italiana para las demás generaciones (sin límite generacional), desde bisnietos en adelante, con la exigencia de acreditar un nivel de idioma italiano B1 o superior.
Hasta el momento, se conoce muy poco sobre los posibles respaldos que la iniciativa podría cosechar dentro de la mayoría oficialista, ya que, aun consiguiendo el apoyo del bloque moderado que integra y del Partido Democrático (principal fuerza de oposición), el oficialismo de derecha controla la mayoría del Parlamento en ambas cámaras y podría bloquear la propuesta.
Si tienes interés en la ciudadanía italiana, pasaporte italiano o algún trámite consular desde el exterior, ahora cuentas con una herramienta que te permite acceder de forma gratuita a información útil y verificada. Suscríbete ahora mismo a la comunidad de WhatsApp para recibir toda la información en tu móvil. Haz clic aquí.
El MAIE: un partido pragmático acusado de traición a la diáspora
El MAIE (Movimiento Asociativo de Italianos en el Exterior) es un partido político fundado por Ricardo Merlo, luego de su ruptura con el partido AISA de Luigi Pallaro, con el objetivo de disputar los espacios de representación de los italianos que viven fuera de Italia. Esta organización, que actualmente cuenta con un diputado (el ítalo-argentino Franco Tirelli) y un senador (el también ítalo-argentino Mario Borghese), tiene su principal base de representación en Argentina y parte de Latinoamérica.
Desde sus inicios, el MAIE siempre buscó diferenciarse de los partidos políticos tradicionales de Italia, llegando a negociar su respaldo tanto a gobiernos de derecha como de izquierda. El argumento principal fue siempre representar a los italianos en el exterior independientemente de los partidos romanos, pero esto nunca tuvo oportunidad de ser realmente puesto a prueba hasta marzo de 2025.
Por aquel entonces, el MAIE era una fuerza políticamente irrelevante, que integraba un bloque minoritario de partidos moderados que respaldaron al frente de derecha que actualmente gobierna Italia, bajo el liderazgo de Giorgia Meloni. Pero el accionar del partido quedó bajo la lupa cuando el gobierno que ellos mismos integraban comenzó a desarrollar un plan sistemático en contra de la comunidad de italianos residentes en el exterior.
Hasta marzo de 2025, la ley italiana decía que el hijo de un italiano era italiano. Esta sencilla frase, contenida en el artículo 1 de la ley 91/92, convirtió al régimen de ciudadanía italiana por descendencia (iure sanguinis) en el más accesible de Europa.
Pero esto se terminó el 27 de marzo de 2025, cuando el gobierno de Giorgia Meloni, representado por el ministro de Exteriores Antonio Tajani, anunció el Decreto 36 (decreto Tajani), que cambió las reglas de la ciudadanía italiana para los descendientes.
El decreto Tajani y el ecúleo del MAIE
A partir del “decreto Tajani” (también llamado “decreto de la vergüenza”), bisnietos, tataranietos, choznos y generaciones sucesivas perdieron el derecho a acceder a la ciudadanía italiana acreditando su línea de descendencia, y solo podrían acceder a la ciudadanía los hijos y nietos de italianos, pero en determinados casos y no en todos.
En este proceso, el MAIE fue duramente criticado por la prensa italiana en el exterior, por la oposición y también por una parte importante de la comunidad italiana en la diáspora. Se le señaló haber respaldado al gobierno que había asestado el golpe más duro a los derechos de la ciudadanía italiana en el exterior, haber reaccionado tarde y, fundamentalmente, no haberle quitado su respaldo al gobierno (a pesar de haber votado en contra de la norma), ya que siguió integrando el bloque parlamentario Noi Moderati (oficialista).
Ya en diciembre anterior, el gobierno había aprobado un aumento del 100 % en las tasas consulares del trámite de ciudadanía italiana por descendencia, y había elevado las tasas judiciales a 600 euros por persona para los juicios de ciudadanía italiana. También se aprobó el cobro de aranceles de hasta 600 euros para los trámites de ciudadanía italiana por descendencia en las comunas de Italia, y de hasta 200 euros para la solicitud de un acta anagráfica con el mismo objetivo.
En agosto, el presidente del MAIE, Ricardo Merlo, dijo que le retirarían el respaldo al gobierno en los siguientes votos de confianza hasta que el gobierno italiano cambiara de postura, pero en una votación de septiembre en la que se puso en juego la confianza, el senador Mario Borghese votó el respaldo al gobierno. Una vez más, la oposición salió a señalar que el Maie dice una cosa por los medios, pero luego hace otra en el parlamento.
Además, Mario Borghese hizo campaña presencialmente y a través de sus redes sociales para candidatos del gobierno en elecciones regionales, como fue el caso de su respaldo a Roberto Occhiuto en las elecciones de Calabria.
Tampoco se concretaron las amenazas de Ricardo Merlo de acudir a la justicia para pedir la inconstitucionalidad de la ley 74, como se había anunciado.
En medio de este escenario, el MAIE buscó reposicionarse apropiándose de algunas iniciativas ajenas, como fue el caso de la aprobación de una enmienda al presupuesto 2026 que eliminaba las tasas para la inscripción de hijos menores en los consulados (presentada originalmente por el PD y luego impulsada por otros legisladores del bloque moderado aliado al gobierno).
Otro de los logros que el MAIE intentó publicitar como propio fue la llamada “enmienda de los oriundos”, por la cual se autoriza a los descendientes de italianos provenientes de siete países receptores de emigración italiana (Argentina, Uruguay, Brasil, Estados Unidos, Australia, Canadá y Venezuela) a acceder a permisos de residencia y trabajo en Italia por cuenta ajena (previa contratación por una empresa italiana).
Desde el MAIE se afirmó que los descendientes de italianos, sin límites generacionales, que accedieran a estos permisos podrían luego solicitar la ciudadanía italiana tras dos años de residencia en la península, pero esto no está mencionado en ninguna parte de la ley y fue desmentido por abogados y especialistas en la materia.
Aun en el caso de lograr acceder a estos permisos, los bisnietos o descendientes de generaciones posteriores deberían cumplir diez años de residencia en Italia para aspirar a la ciudadanía por naturalización.
Además, la supuesta ventaja de no competir por un cupo del decreto de flujos es abstracta, ya que este sistema de visados es tan burocrático que, en la práctica, muy pocos logran completar el proceso, tal como lo han denunciado diversas organizaciones sindicales italianas.
Los fundamentos de la reforma de la ciudadanía italiana
Los fundamentos fueron muchos y, por momentos, contradictorios. En la entrevista de prensa convocada a tal fin, se afirmó que la medida buscaba poner límite a una supuesta “liquidación” de ciudadanías, ya que algunos estudios jurídicos y empresas de gestores ofrecían la ciudadanía como un producto comercial, incluso con promociones tipo Black Friday o Cyber Monday.
También se señaló que muchos descendientes generaban mayores demandas de servicios consulares para, finalmente, obtener un pasaporte que utilizaban para “viajar por el mundo” o para radicarse en Estados Unidos.
Motivos de “seguridad nacional” también fueron esgrimidos por el ministro Tajani, quien remarcó que cerca del 10 % de la ciudadanía italiana vive en el exterior y que existirían alrededor de 800 millones de personas en el mundo que, con criterios tan laxos, podrían eventualmente reclamar ese mismo pasaporte.
Lo cierto es que el número de solicitantes de ciudadanía italiana por descendencia, aunque en aumento, no tiene un impacto político significativo ni una alta participación electoral.
Otros motivos: presión de Estados Unidos y premierato
Fuentes consultadas por InfoCivitano señalaron, sin embargo, que los verdaderos fundamentos serían otros.
Por un lado, la presión de Estados Unidos, país que mantiene un acuerdo de ingreso sin visa con Italia y que habría amenazado con suspenderlo si Italia no reforzaba los controles sobre quienes acceden a la ciudadanía italiana. Según trascendió, en un consulado de Venezuela se habría denunciado que una familia de origen sirio, sospechada de vínculos con Hamás, habría accedido a la ciudadanía italiana por descendencia.
Por otro lado, el espacio político de Meloni impulsa un proyecto de reforma política que incluya la elección directa del Poder Ejecutivo italiano, pasando de un sistema parlamentario a uno presidencialista. En ese contexto, el electorado de la diáspora —que representa cerca del 10 % del padrón— y que históricamente ha sido más favorable a la centroizquierda, constituye un riesgo para esas aspiraciones.
La ley de ciudadanía italiana del MAIE: ¿a quién favorecería?
Fuertemente cuestionados y debilitados políticamente, los dirigentes del MAIE presentaron en noviembre una nueva propuesta de reforma de la ciudadanía italiana. Uno de los argumentos explícitos del partido es que la iniciativa del gobierno podría ser anulada por la Corte Constitucional, y que la del MAIE ofrecería una respuesta más “equilibrada”.
“Todos sabemos que era necesaria una reforma de la ciudadanía italiana, pero no de esta forma”, es una frase repetida por los dirigentes del MAIE en distintas entrevistas.
Ante una eventual anulación de la ley por parte de la Corte Constitucional, el gobierno probablemente buscará nuevas alternativas para volver a modificar el artículo 1 de la ley 91/92.
El MAIE espera que su alternativa —no retroactiva, sin límite generacional y con un requisito cultural a partir de la tercera generación— sea aceptada por el gobierno y le permita salir del ecúleo político en el que se encuentra.
Desde la oposición, el diputado Fabio Porta criticó la decisión del MAIE de presentar un nuevo proyecto de ley en vísperas del pronunciamiento de la Corte Constitucional e indicó que «es institucionalmente inadecuado» y que «confirma que el partido siempre apoyó limitaciones al derecho de sangre, aunque no tuviera el coraje de decirlo abiertamente»
Puedes ver el texto del proyecto del MAIE en este enlace: proyecto de ley de Franco Tirelli.
También te interesa:
- El balance de la Ciudadanía italiana en 2025: «el gobierno nos declaró la guerra», dijo Daniel Taddone
- Ciudadanía Italiana: proponen duplicar los plazos y exigir un exámen de integración
- Pasaporte italiano: en 2026 se podrá gestionar en 4.692 oficinas del correo








Excelente.Gracias por compartir.
El MAIE la gran mentira política. Lo que realmente buscaban lo dijeron desde el primer momento, que iban a «tratar de minimizar lo más daños».
Después lo reafirmaron en entrevistas diciendo que «había que permanecer en el tablero».
Hoy no hay una oferta política coherente porque los políticos que hay están para llevar agua a su molino y no para defender los derechos de ciudadanos italianos.
Una lástima, realmente