Hoy hace exactamente un año, minutos más, minutos menos, a esta hora, a través de InfoCivitano, me llegaba la noticia de que en Italia los italodescendientes habíamos recibido una puñalada casi mortal. El Sr. Tajani, en el Consejo de Ministros, lograba emitir el Decreto 36 /2025, que ya todos conocemos.
Por Alfredo Dolce Guevari*
La herida inicial
Recuerdo la preocupación en ese momento. Recuerdo las charlas, a partir de ahí, con Enzo, con Milton, con clientes, familiares y amigos. No era una sentencia de muerte a la ciudadanía, aunque lo intentara, pero era una herida profunda y grave, difícilmente revertible.
Luego, los políticos, con su discurso de “minimizar los daños”, de “permanecer en el tablero”, mientras el gobierno, desde Italia, nos definía a quienes tenemos la ciudadanía por ser descendientes y haber logrado el reconocimiento poco menos que como estafadores, mentirosos, aprovechados, llegando incluso a decir que somos una amenaza para la democracia italiana.
Hubo quien lo llamó “el decreto de la vergüenza”, porque en ese momento fue una vergüenza lo que desde el gobierno nos hicieron y lo que otros no hicieron para defendernos.
Lo negativo y lo positivo del camino
A mí me gusta analizar las cosas y buscar lo positivo en cada cosa negativa y, en este caso en particular, aunque lo negativo es grande, pesado, y fue cada vez más complicado cuando se transformó en ley en mayo y después cuando no logramos hacer declarar esa ley como inconstitucional hace unos días, es real que por el camino hubo cosas positivas que, de otra manera, quizás no hubieran pasado.
En el acto en Roma, en Campidoglio, cerré mi “discurso” —por llamarlo de alguna manera— diciendo: “gracias Sr. Tajani, porque gracias a su decreto 36 pudimos conocernos y unirnos”. No quería tirar una afrenta directa ni decir algo que se pudiera tomar como una ofensa. Quería, sí, expresar mi sentir, y me salió eso porque vi que había un grupo de personas presentes que no iban a dejar de pelear para voltear lo que en ese momento era el decreto 36.
Hoy, a un año del decreto, después de tanto que ha pasado, hay muchas cosas para rescatar, por más que todavía no hemos ganado.
La organización y los logros
En este año han sucedido muchas cosas destacables: nos juntamos con otros compañeros que tenemos los mismos principios y formamos la asociación para la defensa de los italodescendientes, con la cual obtuvimos interesantes logros. Entre ellos, destaca el haber podido dar una solución a más de 100 casos de italodescendientes que resultaban varados en Italia luego del decreto 36.
En todo este año de lucha contra las limitaciones a la ciudadanía italiana, por el camino nos hemos encontrado con gente valiosísima que persigue los mismos objetivos desde distintos lugares: periodistas, abogados, gestores, genealogistas, juristas, políticos, entre otros.
Hemos logrado formar una red de trabajo que permite proyectar al futuro grandes cosas.
Informar y acceder a la realidad
Durante todo un año nos tocó el deber de informar honestamente y de manera real cada cosa que iba sucediendo y cómo afectaba, desde nuestro punto de vista, a todos los descendientes que aún no tienen la ciudadanía y a todos aquellos que, teniéndola, necesitaban hacer inscripciones de hijos menores, residencia en Italia, actualizaciones de estado civil y domicilio, entre otras.
Esta misma red que se formó por esta lucha nos permitió acceder de primera mano a los trabajos que se estaban realizando para poder desarticular la ley que limita la ciudadanía italiana, tanto con abogados como con políticos, y de esa manera poder tener un panorama real de lo que estaba sucediendo en cada mojón del camino.
Tener información de primera mano hace que las interpretaciones que cada uno hemos hecho por nuestro lado se acerquen más a la realidad y a lo que podía ir sucediendo en el futuro más próximo.
Lo que sigue en juego
Hoy, a un año del decreto 36 que intenta borrar el derecho de millones de descendientes, seguimos pensando y articulando estrategias para poder lograr que todos ellos obtengan la tan ansiada ciudadanía italiana.
En esos millones de personas hay muchísimos que quieren la ciudadanía italiana para poder tener una vida mejor, para poder acceder a otras oportunidades, para irse a vivir a Italia, a España, a Nueva Zelanda, Australia, entre tantos otros países, no solo para viajar a Miami, como decían los creadores del decreto 36. Descendientes de italianos que esperan acceder a la oportunidad de proseguir sus estudios o simplemente reivindicar su herencia de sangre.
También, por el camino, hemos hecho un autoanálisis, llamando a los ciudadanos italianos y a la diáspora a participar de manera intensa en la vida de Italia, a cumplir con sus obligaciones para con Italia y no solo a aprovechar sus derechos, reconociendo que muchas veces quizás no lo hicimos, pero que ya es momento, porque es imprescindible vivir Italia para ser un vero italiano.
Otra manera de vivir la italianidad
El Decreto 36 tuvo muchas cosas malas, pero también nos hizo abrir los ojos sobre algunas cosas que no estábamos realizando de la manera correcta.
Hoy, aquellos que son ciudadanos italianos en el exterior por haber obtenido su ciudadanía por descendencia son mucho más conscientes de que ser ciudadano de un país no es solamente portar un pasaporte, y eso creo que, a la larga, va a generar algo mucho más grande.
En resumen, un año de lucha, de encuentros, de asumir responsabilidades, de buscar soluciones, de anteponer la verdad sobre los intereses propios, de, en definitiva, vivir de otra manera la italianidad.
(*) Lic. en Relaciones Internacionales. Gestor de ciudadanías italianas.








Sentida reflexión y muy cierto todo lo que expresas, quedo demostrado que la diaspora italiana no es una entelequia algo que fluye y no se sabe donde esta, sino que es la continuación viva de aquellos primeros inmigrantes del siglo XIX y XX a través de sus descendientes que hemos luchado a capa y espada por nuestro derecho de pertenencia. Es paradójico pero a pesar de todo lo que nos destrataron, fuimos los que más apoyamos al gobierno de turno en tema referendum por el Si, pudiendo haber utilizado el voto del No para demostrar nuestro enojo. Más allá de todo la diaspora de forma consciente voto por lo que creía era mejor para Italia. La pregunta es el gobierno y los analistas políticos lo vieron o simplemente dicen que estamos desconectados de la realidad y votamos sin conocimiento?, Los gobernantes vieron el compromiso cívico de la diaspora en todas partes del mundo? El decreto trato de borrar nos de decir no son italianos, son unos avivados, que buscan un ancestro del siglo XIX para obtener un pasaporte. La realidad de los hechos es que no es así sino que somos luchadores como lo fueron aquellos primeros inmigrantes por un mundo mejor con conciencia cívica y responsables en las dos Patrias en donde vivimos y en la de nuestra sangre. Los gobernantes de turno se deben una reflexión y un pedir disculpas, por los comentarios desafortunados hacia la diaspora. Eso fue lo que logró el decreto 36 y la ley 74 conocer quienes somos, luchadores incansables y vieron nuestra unión en todas partes del mundo. Ojala que los próximos gobiernos nos reconozcan y nos den el lugar que nos corresponde por derecho, el hijo de ciudadano italiano es italiano.
Gracias Señor Dolce por su valiosa información.
Siempre he tratado de participar o difundir mi orgullo de descendencia directa de Italiano ( mi padre era de Provincia del Veneto).
Incluso de participar en las elecciones de Italia en qué participamos los directos descendientes ,en el exterior
Acá en Chile no se habla mucho de esto ..y no tengo información ..
Solo la tengo por Uds ,luego de investigar en la web ,y descubrir su
Informador ,que me parece Fantástico.
Puede ser porque en Argentina hay más descendientes que en Chile
Consulta .
Yo tengo la nacionalidad al igual que mis hermanos ,hace muchos años.
En mi caso que sucede?? La conservo??
Porque habían de quitarme la ,si tengo derecho ,además de ser directa.Piddria ur a la embajada ya que ahora no hay consulados ,pedir audiencia ,que tal vez me la den para…,quizás cuando
Pero en este momento un poco complicada económicamente ..aunque trataré de viajar a Santiago cuando me sea posible..
Agradecida de su importante y cordial informe
Me saluda Atte
Gina Peruzzo Leischner
Grazie Mille
Dono imparando più, la mía lingua Paterna
Me gustaría participar en este proceso
Estoy de acuerdo con los contenidos de este artículo.
Lo que lamento, teniendo ya el reconocimiento de ciudadana italiana conjuntamente con mi hija y mi hijo, nunca hemos recibido documentación para poder votar sobre los temas en cuestión.
Creo que esa es una manera de limitarnos la participación como italodescendientes.
Eternamente agradecida con los senadores que meses después, en el debate parlamentario, introdujeron una enmienda que permitió a los que habíamos conseguido turno antes del decreto pudiéramos ser evaluados con la normativa anterior, sin importar si presentábamos la documentación tiempo después. Una luz entre tanta oscuridad.
Así, siendo bisnieta, el consulado honró dicha enmienda y me reconoció la ciudadanía.
Me aseguraré de recompensar a esos legisladores con mi voto en las próximas elecciones.
Y claro, también todo aquel que quiera restablecer los derechos cercenados tendrá mi apoyo.