La reforma del Premierato no elimina el voto de la ciudadanía italiana en el exterior, pero podría modificar el peso político que tienen sus sufragios en la elección del futuro jefe del Gobierno. Qué cambia, qué permanece igual y por qué algunos juristas ya anticipan nuevos debates constitucionales.
Más de seis millones de ciudadanos italianos viven fuera de Italia. De ellos, cinco millones y medio tienen derecho a participar en las elecciones nacionales. Argentina, Brasil, España, Alemania albergan algunas de las comunidades italianas más numerosas del mundo, cuyos votos ya han sido decisivos en distintas consultas electorales.
Por eso, cuando el Gobierno de Giorgia Meloni presentó la reforma constitucional del Premierato, una de las preguntas que comenzó a surgir entre la ciudadanía italiana en el exterior fue inmediata: ¿cambiará algo para quienes votan desde fuera del país?
La respuesta corta es que no, al menos por ahora. La reforma no elimina el derecho al voto de los italianos en el exterior ni modifica la existencia de la Circoscrizione Estero. Tampoco se modifica el número actual de representantes en el parlamento. Las circunscripciones en el exterior seguirán teniendo 8 diputados y 4 senadores, con un umbral del 3% para ingresar a la distribución de bancas.
Sin embargo, el sistema Stabilicum, que incorporaría un «premio» de 35 senadores y 70 diputados a la lista o coalición más votada (siempre que supere el umbral del 42% de los votos), también incluirá los votos en el exterior.
Esto podría implicar una mayor presión por parte de los grandes partidos o coaliciones para que listas de fuerzas exclusivamente pertenecientes a las circunscripciones en el exterior, como es el caso del MAIE, o USEI, se incorporen a las coaliciones nacionales italianas, ya que esos votos pueden decisivos para construir las mayorías electorales.
Otro aspecto importante, que aún se debate, es si la reforma electoral incluirá o no el «voto de preferencia», por el cual los electores puden no solo votar una lista sino también «preferir» un candidato, lo que les permite cambiar el orden de los electos a la hora de la distribución de las bancas de cada lista o coalición.
En el pasado, el voto de preferencia ha sido muy usado en circunscripciones como el de América meridional, donde se ha logrado hacer diputado a un candidato que no se encontraba en el primer lugar de la lista. Además, es una herramienta muy utilizada por las fuerzas políticas del exterior para aumentar la expectativa de los candidatos en cada país y así traccionar más votos.
Las discrepancias sobre este punto dividen incluso a la mayoría oficialista.
Otro cambio importante es que, desde el exterior, los ciudadanos (también los residentes en el exterior) podrían votar en forma directa al presidente del consejo de ministros.
El voto de la ciudadanía italiana en el exterior seguirá existiendo
El proyecto de reforma no modifica los artículos de la Constitución que reconocen el derecho de los ciudadanos italianos residentes en el extranjero a participar en las elecciones nacionales.
Eso significa que quienes estén inscritos en el AIRE y cumplan los requisitos legales seguirán pudiendo votar desde su país de residencia mediante el sistema previsto por la legislación italiana.

Elegir directamente al primer ministro cambia el peso del voto exterior
Actualmente, los italianos eligen a los diputados y senadores que integran el Parlamento.
Posteriormente, el presidente de la República encarga la formación del Gobierno a quien pueda reunir una mayoría parlamentaria.
El Premierato propone un sistema diferente.
Los ciudadanos elegirían directamente al presidente del Consejo de Ministros, es decir, al jefe del Gobierno.
Y ahí aparece una cuestión que hasta ahora no existía.
Los italianos residentes fuera del país representan aproximadamente el 10 % del electorado nacional.
En una elección directa del primer ministro, ese porcentaje podría resultar decisivo para determinar quién gobernará Italia. Sin embargo, tradicionalmente el voto de los italianos residentes en el exterior ha sido muy reducido. En el último referendum constitucional, a pesar de la gran movilización política generada, solo votó el 28% de los electores (alrededor de 1.5 millones de votos).
La paradoja de la Circoscrizione Estero
Actualmente, la Circoscrizione Estero elige únicamente ocho diputados y cuatro senadores.
Esa distribución fue diseñada para un sistema parlamentario tradicional.
Si la proporcionalidad fuera directa, las circunscripciones de italianos en el exterior deberían tener 20 senadores y 40 diputados. Sin embargo, su representación parlamentaria continuaría siendo estando muy por debajo de eso. Existe un acuerdo general en la política italiana de que los ciudadanos italianos residentes en el exterior no están impactados directamente por las políticas decisidas por su gobierno, y que el rumbo de Italia no puede ser definido por quienes no viven en ella (ni disfrutan o padecen sus decisiones).
Pero algunos constitucionalistas sostienen que podría generar una contradicción si el jefe del Gobierno pasa a ser elegido directamente por todos los ciudadanos italianos, incluidos los residentes en el extranjero.
La paradoja es la siguiente.
El voto emitido desde Buenos Aires, Madrid o São Paulo tendría exactamente el mismo valor que el de un ciudadano residente en Roma para elegir al primer ministro.
Sin embargo, cuando esos mismos votos se traducen en representación parlamentaria, los italianos en el exterior cuentan con un número fijo y limitado de representantes.
Algunos expertos consideran que esta diferencia podría generar tensiones con el principio constitucional de igualdad del voto.
¿Puede decidir la ciudadanía italiana en el exterior quién gobierna Italia?
Desde un punto de vista estrictamente matemático, sí podría ocurrir en una elección muy ajustada.
Si la diferencia entre los principales candidatos fuese reducida, los millones de votos procedentes del exterior podrían inclinar el resultado final.
Ese escenario no constituye una anomalía democrática.
De hecho, los ciudadanos italianos que viven fuera del país conservan plenamente sus derechos políticos.
Sin embargo, algunos juristas consideran que esa posibilidad obliga a replantear el equilibrio entre el peso electoral del exterior y su representación institucional.
El debate no cuestiona quién puede votar.
Lo que se discute es si las reglas actuales siguen siendo adecuadas para un sistema basado en la elección directa del jefe del Gobierno.
Otro foco de debate: el voto por correspondencia
La reforma del Premierato tampoco modifica el sistema mediante el cual votan los italianos residentes en el extranjero.
El sufragio seguirá realizándose, en principio, por correspondencia.
Sin embargo, precisamente porque ahora estaría en juego la elección directa del primer ministro, varios especialistas sostienen que deberían reforzarse las garantías del procedimiento.
El voto por correo ha sido objeto de discusión desde hace años.
Algunos expertos consideran necesario revisar aspectos relacionados con la autenticidad del voto, la confidencialidad y la libertad del elector para evitar cualquier duda sobre la legitimidad del proceso.
Hasta el momento, el proyecto del Premierato no contempla cambios específicos en este ámbito.
¿Podría intervenir la Corte Constitucional?
Otra posibilidad que aparece con frecuencia en el debate jurídico es la intervención de la Corte Constitucional italiana.
Si la futura ley electoral genera desequilibrios entre el valor del voto y la representación parlamentaria, no puede descartarse que determinadas disposiciones sean impugnadas.
Italia ya ha vivido situaciones similares.
En 2014, la Corte declaró inconstitucionales algunos aspectos de la ley electoral conocida como Porcellum, al considerar que determinados mecanismos alteraban principios esenciales de representación democrática.
Por ese motivo, algunos juristas creen que el desarrollo legislativo del Premierato también podría ser objeto de futuros controles de constitucionalidad.
Sigue el debate sobre el Premierato y el Stabilicum mediante InfoCivitano
Durante décadas, la política italiana ha sido percibida por muchos ciudadanos residentes en el extranjero como un asunto distante.
Sin embargo, la reforma del Premierato podría convertir su participación electoral en un elemento todavía más relevante.
Si finalmente los italianos eligen directamente al jefe del Gobierno, los votos emitidos desde el exterior adquirirán una visibilidad política inédita.
Al mismo tiempo, crecerán las preguntas sobre si el actual sistema de representación de la Circoscrizione Estero continúa siendo suficiente para reflejar el peso de una comunidad que supera los cinco millones de ciudadanos.
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