Italia debate una de las reformas constitucionales más importantes de su historia reciente. Te explicamos qué es el Premierato, qué cambios propone y cómo podría transformar el sistema político italiano.
Italia se encuentra ante uno de los debates constitucionales más importantes desde la entrada en vigor de la Constitución republicana de 1948. El Gobierno encabezado por Giorgia Meloni impulsa una reforma conocida como Premierato, una iniciativa que busca modificar la forma en que se elige al jefe del Ejecutivo y reforzar la estabilidad política del país.
Sus defensores sostienen que permitirá acabar con décadas de gobiernos breves, mayor continuidad institucional y una relación más directa entre los ciudadanos y quien dirige el Gobierno. Sus detractores, en cambio, advierten que puede alterar el equilibrio entre los poderes del Estado y concentrar demasiado poder en una sola figura.
Pero ¿en qué consiste realmente esta reforma? ¿Por qué Italia considera necesario modificar su sistema político? ¿Y qué tendría que ocurrir para que entre en vigor? Te damos algunas claves para comprender lo que se está debatiendo.
¿Por qué Italia quiere cambiar su sistema político?
Desde el nacimiento de la República Italiana, en 1948, el país ha tenido 68 gobiernos diferentes, poco menos de uno por año.
Aunque la duración media de una legislatura debería ser de cinco años, la realidad ha sido muy distinta. Las crisis parlamentarias, las rupturas de coaliciones y los cambios de mayoría han provocado la caída de numerosos gobiernos antes de completar su mandato.
Este fenómeno ha convertido a Italia en uno de los países europeos con mayor inestabilidad gubernamental.
Durante años, ciertos sectores de la política han pensado que la solución no pasa por la construcción de difíciles acuerdos y complejos consensos, sino simplemente por darle más poder al grupo más numeroso, aunque se trate de una minoría.
Este ha sido durante décadas uno de los principales proyectos de la ultraderecha italiana: darle más poder al poder, algo que viene a contramano con la historia italiana, que precisamente construyó un sistema parlamentario luego de décadas de monarquías y regímenes totalitarios, frente a los cuales decidieron blindar su democracia con un esquema complejo de poderes, controles y contrapesos parlamentarios.
Para los impulsores del Premierato, esta situación dificulta la planificación de políticas públicas, reduce la capacidad del Estado para ejecutar reformas de largo plazo y genera incertidumbre tanto para los ciudadanos como para los inversores internacionales.
Además, el Ejecutivo considera que el sistema actual ha contribuido al aumento de la desafección política y al crecimiento del abstencionismo electoral, por no ser los ciudadanos quienes eligen directamente a su gobernante, sino ser un modelo indirecto en el que el cuerpo electoral (la ciudadanía) elige a parlamentarios y son ellos quienes deciden cuál será el gobierno.
La idea central de la reforma es sencilla: que los ciudadanos no solo elijan a sus representantes parlamentarios, sino también, de forma directa, a la persona que gobernará el país, el primer ministro.
¿Qué es exactamente el Premierato?
El Premierato es una reforma constitucional que introduce la elección directa del presidente del Consejo de Ministros, cargo equivalente al primer ministro italiano.
Actualmente, los ciudadanos votan para elegir a los miembros del Parlamento. Una vez constituido, corresponde al presidente de la República designar a la persona encargada de formar Gobierno, normalmente el líder de la coalición con mayoría parlamentaria.
Con el nuevo modelo, ese esquema cambiaría de forma significativa.
Los electores votarían directamente al jefe del Gobierno, otorgándole un mandato popular propio.
Esto supone un cambio profundo en la lógica institucional italiana.
Hasta ahora, la legitimidad del Ejecutivo nace del Parlamento.
Con el Premierato, pasaría a surgir directamente del voto ciudadano.
Pero junto a esta medida se impulsan otros cambios que cambian sustancialmente el equilibrio del poder: un «premio» de 70 diputados y 35 senadores para el partido que más votos obtiene, como herramienta para construir una mayoría sólida, y debilitación del poder del Presidente de la República (que ya no podrá nombrar senadores vitalicios, ni formar gobiernos alternativos en caso de destitución del primer ministro.
¿Qué cambios propone la reforma?
La propuesta modifica varios artículos de la Constitución italiana y redefine el equilibrio entre las principales instituciones del Estado.
1. Elección directa del presidente del Consejo
El cambio más importante consiste en que el primer ministro sería elegido directamente por los ciudadanos durante las elecciones generales.
El presidente de la República seguiría formalizando el nombramiento, pero ya no tendría el margen de discrecionalidad que posee actualmente para decidir quién recibe el encargo de formar Gobierno.
En la práctica, el nombramiento respondería al resultado electoral.
2. Mayor estabilidad para el Gobierno
Uno de los principales objetivos consiste en garantizar que el Ejecutivo pueda gobernar durante toda la legislatura.
Para ello se introduce un mecanismo conocido como simul simul, según el cual la caída del primer ministro provocaría también la disolución automática del Parlamento y la convocatoria de nuevas elecciones.
Este sistema pretende evitar los frecuentes cambios de gobierno sin pasar nuevamente por las urnas, pero podría generar una forma indirecta de extorsión a los parlamentarios para que respalden al oficialismo (si cae el gobierno, tú también pierdes tu banca).
3. Cambios en el papel del presidente de la República
La reforma también modifica algunas de las competencias del jefe del Estado.
En la actualidad, el presidente de la República desempeña un importante papel de árbitro institucional durante las crisis políticas, pudiendo explorar distintas mayorías parlamentarias antes de convocar elecciones.
Con el Premierato, esa capacidad quedaría considerablemente reducida.
Su intervención sería principalmente formal respecto al nombramiento del jefe del Ejecutivo elegido por los ciudadanos.
4. Fin de los senadores vitalicios designados por el presidente
Otro cambio previsto afecta al Senado.
La reforma elimina la posibilidad de que el presidente de la República nombre nuevos senadores vitalicios por méritos excepcionales en los ámbitos social, científico, artístico o literario.
Los senadores vitalicios ya existentes conservarían su condición, pero dejarían de realizarse nuevas designaciones mediante este procedimiento.
¿Qué problemas pretende resolver el Gobierno?
El Ejecutivo sostiene que la reforma persigue tres grandes objetivos.
El primero consiste en ofrecer mayor estabilidad política.
Si el jefe del Gobierno cuenta con un mandato directo de los ciudadanos y dispone de una mayoría parlamentaria estable, disminuiría el riesgo de crisis políticas constantes.
El segundo objetivo es reforzar la legitimidad democrática.
Según esta visión, los ciudadanos sabrían exactamente quién gobernará el país después de las elecciones, evitando negociaciones parlamentarias posteriores que puedan modificar el resultado político expresado en las urnas.
Finalmente, el Gobierno considera que la elección directa puede contribuir a aumentar la participación electoral y reducir el creciente abstencionismo registrado durante los últimos años.
¿Cómo se tramita esta reforma?
La reforma del Premierato comenzó su recorrido parlamentario el 15 de noviembre de 2023, cuando el Gobierno presentó el proyecto de ley constitucional en el Senado.
El 18 de junio de 2024, el Senado aprobó el texto en primera lectura con 109 votos a favor y 77 en contra.
Posteriormente, la iniciativa pasó a la Cámara de Diputados, donde continúa su tramitación parlamentaria.
Al tratarse de una reforma constitucional, el procedimiento exige dos aprobaciones en cada una de las cámaras.
Si al finalizar ese recorrido no obtiene una mayoría de dos tercios, la Constitución italiana prevé la convocatoria de un referéndum confirmatorio para que sean los ciudadanos quienes decidan si la reforma entra o no en vigor.
El Gobierno de Giorgia Meloni ha manifestado su intención de completar el proceso legislativo antes de finalizar 2026.
Un gobierno de derechas que se divide y debilita
A pesar de que el proceso de debate del premierato comenzó en 2023, muchos creían que Meloni no insistiría con este proyecto luego del duro revés electoral que tuvo su referendum para la reforma del Poder Judicial italiano, a comienzos de este año.
La derrota en el Referéndum no solo dió oxígeno a la oposición, sino que profundizó algunas fracturas dentro de la coalición de derechas. Esto quedó patente con la aparición de Futuro Nazional, un nuevo partido surgido de una escisión de los sectores más ultras del partido Lega.
A pesar de contar con mayoría en ambas cámaras, el gobierno puede estar buscando alternativas de blindar su poder frente a una eventual fragmentación del espacio de derechas.
¿Qué cambiaría si finalmente se aprueba el premierato?
Si el Premierato supera todas las etapas parlamentarias y recibe el respaldo ciudadano en un eventual referéndum, Italia modificaría uno de los principios fundamentales de su sistema político.
Por primera vez desde la creación de la República, el jefe del Gobierno obtendría un mandato directo del electorado y no exclusivamente de la confianza parlamentaria.
Sus defensores consideran que ello permitiría dotar al país de gobiernos más estables y facilitar la adopción de políticas de largo plazo.
Sus críticos, en cambio, sostienen que el nuevo modelo podría debilitar los mecanismos de control entre las instituciones y reducir el papel histórico que han desempeñado el Parlamento y el presidente de la República como contrapesos del poder ejecutivo.
Precisamente esas objeciones constituyen hoy uno de los principales focos del debate político y jurídico en Italia.
Un debate que definirá el futuro institucional de Italia
Más allá de sus aspectos técnicos, la reforma del Premierato plantea una pregunta de fondo: ¿es posible lograr gobiernos más estables sin alterar el equilibrio de poderes que caracteriza a una democracia parlamentaria?
Para el Gobierno de Giorgia Meloni, la reforma representa una oportunidad para modernizar las instituciones italianas.
Para buena parte de la oposición y numerosos especialistas en Derecho Constitucional, en cambio, el riesgo es que la búsqueda de estabilidad termine concentrando demasiado poder en el Ejecutivo y debilitando los controles previstos por la Constitución.
Sea cual sea el desenlace del proceso legislativo y del eventual referéndum, el debate sobre el Premierato marcará el futuro político de Italia durante los próximos años y definirá el modelo de gobernanza de una de las principales democracias europeas.
La ciudadanía italiana en el exterior, que soporta desde hace dos años los duros embates del gobierno para recortar sus derechos a la transmisión de la ciudadanía a sus descendientes nacidos en el exterior, puede encontrar en este fortalecimiento del gobierno una mayor dificultad para revertir la pérdida de sus derechos o incluso para frenar nuevas embestidas, como podría ser la pérdida del derecho al voto en el exterior, o la pérdida del dercho a transmitir la ciudadanía italiana por matrimonio, como propone el proyecto 1450/2025
Y tú, ¿qué opinas de esta reforma? ¿Es necesaria para lograr estabilidad, o es el resurgimiento de un sueño fascista? Te leemos en comentarios.








El sistema electoral italiano es parecido al español donde resido. Ojalá el Presidente del Gobierno fuera elegido por el pueblo y no por sus Representantes. El sistema actual es rehén de la aritmética parlamentaria y los acuerdos forzados de coalición que ninguna de las partes quiere. Pero tiene que haber un camino intermedio que no niegue la nacionalidad a los descendientes de quienes fueron recibidos con los brazos abiertos en el exterior. La reciprocidad no puede dejarse de lado.
Ninguna democracia que se precisa de serlo necesita mayorías absolutas, si bien en un quinquenio puede pasar qué un gobierno tenga mayorías por coalición como es el de Giorgia Meloni lo natural es que no sea para siempre porque la democracia necesita nutrias de la discusión parlamentaria y de la Alianza de los partidos para que las leyes sean lo más justas posibles. No olvidemos que el fin en una ley es la justicia para bien de todos y no para beneficiar a unos pocos. Eso es la democracia la búsqueda por todos los partidos de un consenso común. Las mayorías cuando se perpetuan no son buenas porque dejan a las minorías sin voz y sin voto, ante una injusticia no pueden actuar. Ejemplo la ley de ciudadania, el Parlamento modifico la ley y las enmiendas fueron poco escuchadas o nada, ni siquiera se escucho a los constitucionalistas, con eso basta para darse cuenta como el poder concentrado no es bueno. La mejor defensa para el ciudadano es que en el Parlamento haya todos los los partidos sin mayoría absoluta así cada uno aporta a la discusión de una ley su punto de vista, sano para la democracia. El poder absoluto se acerca al totalitarismo, eso no es bueno para nadie. Como dijo el presidente Mattarella menos decretos leyes y más democracia.