El Movimiento Asociativo de Italianos en el Exterior responde a la polémica ley Tajani con un proyecto que restaura el derecho automático para hijos y nietos, pero impone un examen de italiano a las generaciones posteriores.
Las claves
La conferencia de prensa del Maie
El Movimento Associativo Italiani all’Estero (MAIE), liderado por Ricardo Merlo, presentó en la Cámara de Diputados un proyecto de ley para modificar la normativa de ciudadanía italiana.
La iniciativa, firmada en primer lugar por el diputado Franco Tirelli en la Cámara y por el senador Mario Borghese en el Senado, surge como una contrapropuesta directa a la reforma impulsada por el ministro Antonio Tajani, buscando restaurar el derecho de sangre (ius sanguinis) para los descendientes de italianos.
Aunque el proyecto aún no ha sido publicado oficialmente en la web del Parlamento, sus principales lineamientos fueron comunicados por los líderes del MAIE en conferencia de prensa y a través de sus redes sociales. Un adelanto de lo que sería el texto ha sido difundido, entre otros medios, por el portal de noticias Italia Chiama Italia.
En el portal de youtube de InfoCivitano puede verse la conferencia de prensa subtitulada
Una Propuesta Frente a la «Ley de la Vergüenza»
Esta iniciativa se enmarca como una respuesta política a la ley de ciudadanía vigente, calificada por gran parte de la comunidad de descendientes como el «decreto de la vergüenza». Para el MAIE, presentar una alternativa legislativa es una maniobra estratégica para recuperar la iniciativa política en un tema de alta sensibilidad para su electorado.
La posición del partido es compleja. A pesar de haber votado en contra de la reforma de Tajani, el MAIE se mantiene como un aliado del gobierno de Giorgia Meloni. Esta alineación le ha valido duras críticas, especialmente por la ausencia de sus parlamentarios durante la votación que duplicó las tasas consulares de 300 a 600 euros, aprobó el cobro por el trámite en los consulados y elevó las tasas judiciales.
La pregunta que muchos se hacen es si esta iniciativa logrará avanzar o si correrá la misma suerte que otros proyectos del MAIE, que en los últimos dos años no han conseguido ni siquiera ser considerados por el bloque oficialista al que pertenecen.
Derecho a la ciudadanía italiana y vínculo cultural
La propuesta del MAIE busca equilibrar la restitución de un derecho histórico con la exigencia de una conexión tangible con la Italia contemporánea, un punto clave para el actual gobierno. La estrategia es simple: reafirmar el ius sanguinis para los descendientes más directos y solicitar una prueba de vínculo cultural para las generaciones más lejanas.
El proyecto se articula en dos puntos centrales:
- Artículo 1: Establece el reconocimiento automático y directo de la ciudadanía para todos los hijos y nietos de ciudadanos italianos. Este artículo elimina cualquier condición de residencia o lugar de nacimiento del ascendiente para acceder al derecho.
- Artículo 2: Introduce una condición clave para la tercera generación y posteriores. Los bisnietos y descendientes ulteriores que no residan en Italia deberán demostrar un conocimiento de nivel B1 de la lengua y cultura italiana, el mismo estándar que se exige actualmente para obtener la ciudadanía por matrimonio.
Ricardo Merlo, presidente del MAIE, subrayó el espíritu de la propuesta en la conferencia de prensa de presentación:
«Si tratta di una proposta equilibrata, aperta al contributo di tutte le forze politiche. In essa si prevede di ripristinare il diritto di acquisizione della cittadinanza italiana per discendenza, garantendo nel contempo un effettivo legame linguistico e culturale con il nostro paese».
(Se trata de una propuesta equilibrada, abierta a la contribución de todas las fuerzas políticas. En ella se prevé restaurar el derecho de adquisición de la ciudadanía italiana por descendencia, garantizando al mismo tiempo un efectivo vínculo lingüístico y cultural con nuestro país).
Según sus impulsores, esta fórmula de doble vía no es solo un compromiso político, sino una respuesta urgente a los efectos «devastadores» de la ley vigente y a la profunda crisis demográfica que amenaza el futuro de Italia.
Crisis Demográfica y Críticas a la Ley Vigente
La urgencia de esta reforma se fundamenta en dos pilares: los efectos negativos de la normativa actual, que ya se sienten en la red consular, y la alarmante crisis demográfica del país. Según el MAIE, la ley Tajani «rechaza a las personas de origen y sangre italiana» y genera «discriminaciones inaceptables», donde hermanos de los mismos padres podrían tener un estatus de ciudadanía diferente.
Los efectos ya son tangibles: se reportan graves problemas en los consulados, particularmente con el registro de menores, que están siendo rechazados sin una clara explicación del error, creando caos administrativo.
Además, Merlo se hizo eco de un argumento destacado por Mariano Gazzola, vicesecretario del MAIE para América Latina, sobre la paradoja ideológica de la ley actual. Impulsada por un gobierno de centroderecha, introduce de facto una forma de ius soli (derecho de suelo). «Un italiano que tiene un hijo en Italia, es italiano. Si el mismo italiano tiene un hijo fuera de Italia, no es italiano», explicó Merlo para ilustrar la contradicción.
El argumento demográfico es central. El MAIE advierte que las proyecciones indican que la población de Italia podría reducirse a 45 millones de habitantes para 2080. Este escenario, según el partido, conlleva el riesgo de que el país se convierta en una «sociedad multiétnica con pocos italianos».
El futuro del proyecto: apoyos políticos y reacciones
La viabilidad de esta contrapropuesta depende enteramente del consenso que pueda generar en el Parlamento. Por ahora, el MAIE ha asegurado un primer apoyo clave: la firma de Maurizio Lupi, presidente de Noi Moderati, el bloque legislativo que comparten. Además, el Partido Democrático, principal fuerza de oposición, ha manifestado su predisposición a apoyar una iniciativa de estas características.
En las redes sociales, las reacciones han sido diversas. Mientras un sector celebra la iniciativa por abrir una vía concreta para descendientes, otro grupo exige la anulación total de la «ley de la vergüenza» y critica la introducción del requisito del idioma, considerándolo una nueva barrera.
El destino de la propuesta está atado a una estrategia de largo plazo. El MAIE está posicionando este proyecto de ley como una alternativa lista para ser debatida después de una eventual sentencia de la Corte Constitucional, que esperan declare inconstitucional la ley vigente. El éxito dependerá de su capacidad para tejer alianzas políticas y de que esa ventana de oportunidad judicial finalmente se abra.







