Dejó Chile con un contrato en la mano y la ilusión de empezar de nuevo. Tras recorrer Perú, México y Estados Unidos, el cocinero Jon Quijada encontró en Extremadura una oportunidad para desarrollar su carrera gracias al Proyecto TRAE. Esta es la historia de uno de los primeros casos de éxito de un programa que busca atraer talento internacional para cubrir la demanda de trabajadores en la región.
El teléfono podía sonar en cualquier momento.
Durante semanas, Jon Quijada evitó comprometerse con nuevos proyectos en Chile porque sabía que una llamada podía cambiarle la vida. Había superado entrevistas, enviado documentación, presentado su experiencia profesional y esperaba la aprobación definitiva de un contrato que le permitiría comenzar una nueva etapa al otro lado del Atlántico.
La espera se hizo larga. Para una persona inquieta como él, cada día parecía eterno.
«Yo no podía comprometerme con ningún proyecto porque sabía que apenas llegara el visado me iba al otro día», recuerda en una entrevista por youtube para InfoCivitano.
Cuando finalmente tuvo el contrato entre sus manos, sintió que el sueño empezaba a convertirse en realidad.
«Fue como decir: tengo un contrato europeo en mis manos».
Pocos días después emprendía un viaje de más de 10.000 kilómetros desde Chile hasta Extremadura. Hoy trabaja como cocinero en el Hotel Moya de Navalmoral de la Mata y se ha convertido en uno de los primeros trabajadores internacionales incorporados gracias al Proyecto TRAE, una iniciativa que busca cubrir la falta de mano de obra en la provincia de Cáceres mediante contratación en origen.
Su historia demuestra que detrás de cada oferta de empleo publicada hay personas que deciden apostar todo para empezar una nueva vida más allá de las fronteras.
Un cocinero que hizo del mundo su escuela
Aunque hoy su destino sea Extremadura, el camino de Jon comenzó mucho antes.
Nació en Graneros, una pequeña localidad chilena donde todavía existe ese ambiente de pueblo en el que los vecinos se conocen por su nombre. Sin embargo, desde muy joven sintió curiosidad por descubrir el mundo.
Su primera formación fue en Turismo y esa carrera lo llevó hasta San Pedro de Atacama, uno de los principales destinos turísticos de Chile. Allí, rodeado de viajeros de todas partes del planeta, descubrió otra de sus grandes pasiones: la gastronomía.
Una chef con la que trabajaba le dio un consejo que cambiaría su rumbo.
—Tú tienes que ir a Perú a estudiar gastronomía.
Jon le hizo caso. Se trasladó a Cuzco, donde cursó estudios de gastronomía internacional y comenzó una carrera profesional que, con los años, lo llevaría también a México y posteriormente a Estados Unidos.
En México amplió su formación culinaria durante cuatro años (y donde lo encontró la pandemia), mientras que en California participó en la apertura y organización de restaurantes, una experiencia que le permitió especializarse en la creación de protocolos de cocina, organización de equipos y puesta en marcha de nuevos negocios gastronómicos.
Cada país le dejó una enseñanza diferente.
No solo aprendió nuevas técnicas culinarias. También aprendió a adaptarse a culturas distintas, a trabajar en otros idiomas y a entender lo que significa comenzar de cero lejos de casa.
La oportunidad llegó cuando menos lo esperaba
Después de casi ocho años viviendo fuera de Chile, Jon decidió regresar para reencontrarse con su familia y su cultura.
Pensaba quedarse una temporada. Sin embargo, mientras administraba un hotel en Casablanca, Carmen, una mujer con la que estableció un fuerte vínculo y lo tomó como un hijo, le habló de una iniciativa que buscaba profesionales para trabajar en España.
Al principio creyó que era una broma.
Pero investigó el Proyecto TRAE, completó su inscripción, cargó su currículum y comenzó el proceso de selección.

Un proceso que va paso a paso
Primero llegaron las entrevistas con el equipo del programa.
Después, la empresa interesada en contratarlo analizó su experiencia y mantuvo varias reuniones con él para conocer en profundidad su perfil profesional.
Finalmente recibió la propuesta del Hotel Moya, su contrato de trabajo para poder tramitar su visa.
A partir de ese momento comenzó la etapa más difícil para cualquier proceso de contratación internacional: esperar.
Aunque el contrato tardó alrededor de dos meses en llegar, Jon destaca que durante todo el procedimiento se sintió acompañado por el equipo jurídico y técnico del Proyecto TRAE, que fue informándole de cada paso hasta la obtención del visado.
El miedo también forma parte de emigrar
Jon ya había vivido en varios países.
Aun así, reconoce que emigrar nunca deja de generar incertidumbre.
Uno de sus mayores temores era que surgiera algún problema al ingresar en España.
«Uno viene vulnerable a otro país. Siempre existe ese miedo de que algo pueda pasar».
Por eso considera que el acompañamiento durante todo el proceso resulta fundamental para quienes viajan por primera vez mediante un programa de contratación en origen.
«Lo importante es hacer cada paso correctamente y sentirse acompañado.»
Una nueva vida en Cáceres
Hoy Jon desarrolla su trabajo en el Hotel Moya, en Navalmoral de la Mata.
Su función va mucho más allá de cocinar.
Está liderando la creación de dos nuevos conceptos gastronómicos que buscan renovar la oferta del establecimiento.
El primero es Brooklyn, un espacio inspirado en la comida urbana estadounidense, pensado para ofrecer hamburguesas y otros productos de estilo neoyorquino, con una fuerte apuesta por proveedores locales y productos de calidad.
El segundo es Tardezza, el restaurante ubicado en la terraza del hotel, donde el objetivo es combinar ingredientes extremeños con técnicas y sabores internacionales adquiridos durante sus años de formación en Perú, México y Estados Unidos.
«Quiero respetar el producto local, pero darle una mirada internacional», explica.
Su experiencia previa organizando aperturas de restaurantes le ha permitido implantar nuevos procesos de trabajo, ordenar equipos y diseñar una propuesta gastronómica con visión de futuro.
Integrarse también forma parte del trabajo
Una de las particularidades del Proyecto TRAE es que no solo facilita la contratación.
También acompaña la integración de los trabajadores durante sus primeros meses en Extremadura.
Jon comparte vivienda con otro participante del programa y destaca que esa convivencia ha hecho mucho más sencilla la adaptación.
«Con Leo, tratamos de hacer familia. Desayunamos juntos, comemos juntos y nos apoyamos mutuamente.»
También valora la capacidad de respuesta del equipo del proyecto cuando surgieron algunas dificultades relacionadas con la vivienda inicial.
Tras comunicar la situación, en pocos días pudieron trasladarse a una casa más adecuada para descansar después de la jornada laboral.
«Todo se puede resolver hablando. Siempre encontramos predisposición para buscar soluciones.»
Extremadura, un lugar que no esperaba encontrar
Jon llegó en pleno verano.
El calor fue una de las primeras cosas que le llamó la atención.
Pero poco a poco comenzó a descubrir una región que, hasta entonces, apenas conocía.
Ha recorrido localidades de La Vera, ha conocido la vida en pequeños municipios y destaca especialmente el ambiente comunitario que todavía conservan muchos pueblos extremeños.
«Aquí la gente se conoce, te integra y te hace sentir parte del lugar.»
Para alguien que nació en un pequeño pueblo chileno, esa cercanía le resulta familiar.
Un mensaje para quienes están pensando en postular
Después de haber completado todo el proceso, Jon tiene claro qué les diría a quienes hoy están valorando inscribirse en el Proyecto TRAE.
Que investiguen bien el programa. Que lean toda la información disponible. Que tengan paciencia durante los trámites. Y, sobre todo, que no tengan miedo de empezar de nuevo.
Su historia demuestra que detrás de cada candidatura puede existir una oportunidad real para construir un futuro diferente.
Hace apenas unos meses esperaba un correo electrónico en Chile.
Hoy trabaja en Extremadura, impulsa nuevos proyectos gastronómicos y empieza a echar raíces en una tierra que hasta hace poco solo conocía en un mapa.
Para muchos, el Proyecto TRAE es una oferta de empleo.
Para Jon Quijada, fue el comienzo de una nueva vida como vecino de Extremadura, y como un actor clave en los proyectos que quieren hacer crecer a Extremadura.







