El comportamiento de compra de quienes decidieron residir en España está transformando al gran comercio. Nuevos datos revelan un gasto muy superior al promedio nacional, una cesta distinta y una influencia creciente en el consumo interno. Las cifras completas, los sectores implicados y las previsiones de impacto pueden consultarse en esta nota detallada.
Los protagonistas de este fenómeno optaron por residir en España y su gasto en gran consumo —alimentación, droguería y perfumería— multiplica por 2,4 a la media nacional, según los datos difundidos por Anged y Worldpanel by Numerator.
Este comportamiento de compra, muestra no solo una diferencia cuantitativa, sino también cualitativa en la selección de productos.
El incremento se explica por cómo y por qué compran estos hogares, concentrándose en alimentos y determinados bienes de consumo diario. Ocurre en todo el territorio español, en un momento en el que la población inmigrante representa el 14% del total y se proyecta que crecerá un 75% en los próximos 15 años.
El fenómeno se produce mientras el gran comercio cerró este año con un aumento del 3,8% en volumen y prepara moderación para 2026, con un avance previsto del 2,9% en el consumo.
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¿Qué datos difundió Anged sobre el residente en España y su volumen de compra?
Anged, la patronal que agrupa a grandes empresas como Carrefour, El Corte Inglés, Ikea, MediaMarkt y otras, reportó que el gasto en gran consumo de los hogares extranjeros multiplica por 2,4 la media nacional.
Este dato proviene del análisis de Worldpanel by Numerator y fue presentado ante la prensa por Yolanda Fernández, economista jefa de la organización.
Según este estudio, los hogares migrantes no solo gastan más, sino que muestran un patrón sostenido de mayor dedicación presupuestaria a la alimentación.
Fernández detalló que esta diferencia responde a la estructura del gasto: entre la población migrante, la alimentación ocupa un peso mayor que en los hogares españoles. Este comportamiento se mantiene incluso en un contexto de moderación económica, pues el sector alimentación registrará un crecimiento del 3,9% este año y un 1,3% en 2026, según las previsiones de Anged.
Los datos se inscriben en un contexto de fuerte dinamismo del gran comercio, que cerrará con un aumento de ventas del 3,8% en volumen, cifra récord impulsada por el aumento poblacional y la demanda turística.
La facturación conjunta de las empresas de Anged alcanzó los 50.225 millones de euros, el mayor registro histórico, con aportes fiscales de más de 6.826 millones y gastos retributivos superiores a 6.066 millones.
Este impacto también se refleja en el volumen de compras a proveedores nacionales, que ascendió a 36.046 millones de euros, consolidando el vínculo entre consumo doméstico y tejido productivo español.
Anged destaca que este crecimiento se produce pese a una desaceleración prevista para el próximo año, cuando el comercio de bienes alimentarios crecerá un 2,9%.
¿Cómo se puede analizar este aporte del residente en España a la economía nacional?
El aporte de los residentes extranjeros puede leerse en varios niveles. En primer lugar, el gasto directo: la mayor intensidad de compra aumenta el volumen total del comercio minorista y sostiene la actividad en un contexto de desaceleración global.
La propia Anged preveía en su informe de 2024 que el consumo privado en España crecería 2,7% en este año, pese a la incertidumbre económica internacional que se vivía por entonces. Finalmente la realidad superó ese cálculo, situando el aumento en 3,8% en volumen.
En segundo lugar, la composición de la cesta de la compra ayuda a dinamizar categorías específicas.
Jorge Folch, director ejecutivo de Numerator para EMEA, explicó que los hogares migrantes muestran una penetración significativamente mayor —en doble dígito— en productos como zumos, mantequilla, cereales de desayuno y repostería.
Esta preferencia altera la demanda de fabricantes y distribuidores, generando ajustes logísticos y de surtido.
En contraste, el consumo de pescado y marisco no procesado, así como de aceitunas, es inferior al promedio nacional. Estas diferencias culturales en los patrones alimentarios contribuyen a la diversificación de la oferta y al comportamiento heterogéneo del mercado, según la información ofrecida por especialistas.
Además, el crecimiento proyectado de la población extranjera —un 75% en 15 años— implica que su peso en el consumo aumentará de forma estructural. Este incremento será incluso más acentuado que el de las personas mayores de 65 años, cuyo crecimiento estimado es del 44% en el mismo periodo.

¿Cuáles son los mitos que derriba el nuevo índice sobre el residente en España?
El primer mito que cae es que la población migrante consume menos que el promedio nacional. Los datos demuestran lo contrario: su gasto es 2,4 veces mayor, especialmente en alimentos, desmintiendo la idea de que su capacidad de compra es marginal.
El segundo mito desmontado es que sus patrones de consumo replican los de los hogares españoles. La evidencia del estudio muestra diferencias marcadas en la cesta: productos de desayuno y repostería registran una penetración muy superior, mientras que otros típicos de la dieta mediterránea aparecen por debajo de la media.
Otro prejuicio habitual sostiene que el consumo migrante tiene escaso peso macroeconómico. Sin embargo, las revelaciones de Anged revelan que esta población será determinante para el dinamismo del comercio minorista en los próximos años, tanto por su crecimiento demográfico como por su intensidad de gasto.
Por otra parte, la idea de que el comercio está estancado se contradice con los datos del informe: todas las comunidades autónomas iniciarán 2026 con crecimiento del comercio minorista.







