Durante su tratamiento en el Parlamento italiano, la Ley 74/2025, que reforma la ciudadanía italiana, incorporó una cláusula que habilita permisos de residencia para descendientes (permesso di soggiorno). Esto es lo que se sabe hasta ahora.
La promesa de permisos de residencia y trabajo para los descendientes de italianos
En marzo de 2025, mediante una norma excepcional —un decreto ley, tradicionalmente reservado para situaciones de emergencia—, el gobierno italiano reformó las disposiciones que regulan el reconocimiento de la ciudadanía italiana por descendencia.
La iniciativa, impulsada por el ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Tajani (Forza Italia), limitó la transmisión de la ciudadanía a dos generaciones entre un italiano reconocido formalmente y el solicitante, además de incorporar nuevos requisitos para la transmisión de abuelo a nieto y de padre a hijo.
La nueva norma, muy criticada en el plano político y jurídico, incorporó una enmienda que establecía la creación de permisos de residencia y trabajo por cuenta ajena para descendientes de italianos nacidos en países con alta inmigración italiana.
Sin embargo, las semanas pasaron sin que el gobierno precisara cuál será la lista de países que el Ministerio de Asuntos Exteriores considerará como de “alta recepción de inmigrantes italianos”, ni el procedimiento para acceder a esos permisos. Hasta el momento, la medida —incluida para mitigar el rechazo que generaba la reforma entre las comunidades italianas en el exterior— no pasó de ser una promesa.
Polémica tras la publicación del atto del governo 286
El 1 de agosto, al inicio del receso de verano, el gobierno italiano publicó en la Gaceta Oficial el atto del governo 286, que detalla los cupos de permisos de residencia y trabajo y su distribución en distintas categorías.
Dentro de estos cupos —que suman alrededor de 500 mil permisos para el trienio 2026-2028— se diferencian permisos para inversores, trabajadores por cuenta propia (autónomos) y trabajadores por cuenta ajena (estacionales o no estacionales).
Por ejemplo, de los 164.850 permisos habilitados para 2026, 76.850 son permisos de trabajo subordinado no estacionales y trabajadores autónomos (76.200 para trabajo subordinado no estacional y 650 para autónomos).
Entre los trabajadores subordinados no estacionales se incluyen:
- 25 mil permisos para nacionales de países con acuerdos de cooperación vigentes (38 países, entre ellos Albania, Bangladesh, Egipto, India, Marruecos, Perú, Senegal, Túnez y Ucrania).
- 18 mil permisos para países con nuevos acuerdos que entrarán en vigor en 2026.
- 13.600 permisos destinados a cuidadores (asistencia familiar).
Los apátridas y refugiados reconocidos por ACNUR o por autoridades competentes en países de primer asilo o tránsito tendrán un cupo de 320 permisos. Los trabajadores autónomos, en total, contarán con 650 autorizaciones al año.
De estos 650 permisos para autónomos, 50 se reservan para hijos de italianos nacidos en el exterior (10 de ellos para venezolanos).
Otros 500 se destinan a empresarios que inviertan al menos 500 mil euros y generen un mínimo de tres puestos de empleo en Italia; profesionales liberales (regulados o representados por asociaciones que emitan certificados de calidad); titulares de cargos societarios de administración y control; artistas de reconocida fama o alta cualificación profesional; y ciudadanos que deseen constituir start-ups innovadoras.
En cuanto al trabajo subordinado estacional, se reservan 88 mil permisos para los sectores agrícola y turístico.
La polémica por los 150 lugares para descendientes
La publicación del atto del governo 286 generó polémica debido a la interpretación errónea de que esos cupos correspondían a los permisos de residencia y trabajo subordinado anunciados en la Ley 74/2025.
Esto provocó malestar en sectores de la oposición y entre referentes de las comunidades italianas en el exterior, que consideraron irrisorio el número frente al volumen de ítalo-descendientes en el mundo. Además, se había informado que los permisos estarían por fuera del cupo del Decreto Flussi.
“Números ridículos y quizá ofensivos, si consideramos que existen al menos 80 millones de ítalo-descendientes en el mundo y que esta ‘cuota’ prevista por la Ley 74/25 debía compensar, de algún modo, el drástico recorte de la ciudadanía ius sanguinis”, expresó a nuestro medio el diputado Fabio Porta (PD).
Tras las aclaraciones en redes sociales de políticos cercanos al gobierno de Meloni, quedó claro que esos cupos corresponden a categorías distintas y no hacen referencia a los permisos previstos en la Ley 74.
La confusión se originó en el documento remitido por el gobierno a la Cámara de Diputados, que menciona el artículo 1-octies del Testo unico delle disposizioni concernenti la disciplina dell’immigrazione e norme sulla condizione dello straniero (introducido por la Ley 74). No obstante, el texto no brinda precisiones sobre los países beneficiarios ni sobre el procedimiento para gestionar dichos permisos.

Sin novedades sobre los permisos de residencia para descendientes
A más de cuatro meses de la sanción de la Ley 74/2025 —que modificó la legislación sobre ciudadanía italiana—, aún no hay definiciones sobre quiénes podrán acceder ni cómo se solicitarán los permisos de residencia y trabajo por cuenta ajena prometidos durante el debate parlamentario.
Tampoco está claro si el gobierno realmente tiene la intención de implementar la medida o si solo fue una maniobra política para suavizar el impacto de una reforma tan controvertida.







