La ley italiana establece un listado de 5 causas por las que se puede perder la ciudadanía italiana. Pero un proyecto de ley ingresado por el Gobierno al Senado incluye un nuevo motivo que solo afectará a quienes residen fuera del país.
La adquisición de la ciudadanía italiana es un reconocimiento codiciado por muchos ciudadanos del mundo. No sólo se trata de la «puerta grande» para vivir en un país bien valorado, lleno de historia, arte y la reconocida cocina italiana (una de las gastronomías más replicadas en el mundo). También es la vía de acceso a una de las regiones que ostenta, según sus índices oficiales, gran calidad de vida en comparación con otros países del mundo.
Además, la ciudadanía brinda acceso a un pasaporte válido en 188 países de todo el planeta.
Qué dice la ley 91/1992 sobre la pérdida de la ciudadanía italiana
Sin embargo, muchos no saben que una vez adquirida la ciudadanía italiana se puede perder, tal como lo establece la ley italiana 91/92, que regula todo lo relativo a la ciudadanía desde 1992. Estas causales pueden agruparse en tres: motivos voluntarios, incompatibilidades y voluntad del Estado.
1. Por la Convención de Estrasburgo
Según la legislación italiana, el ciudadano italiano que traslada su residencia a un país extranjero puede adquirir la ciudadanía de ese país, de acuerdo a las normas dictadas en la legislación de ese mismo Estado. En el caso de que un ciudadano italiano adquiera voluntariamente la ciudadanía de un país extranjero, conserva también la italiana. Esto es porque la ley 91/92 permite al ciudadano italiano poseer múltiples ciudadanías.
Sin embargo, como resultado de la Convención de Estrasburgo, a la que Italia se ha adherido junto con otros países europeos (Austria, Bélgica, Dinamarca, Francia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos y Suecia), la adquisición voluntaria de la ciudadanía de uno de los Estados adherentes conlleva necesariamente la pérdida de la ciudadanía italiana, desapareciendo así el principio de «pluripolidia», es decir, la posibilidad de tener múltiples ciudadanías.
Esta Convención fue actualizada por la suscripción de un protocolo por parte de: Italia, Francia y Países Bajos, según el cual ya no se prevé la pérdida de la ciudadanía original en los siguientes casos:
- El ciudadano italiano por nacimiento y residente en Francia o en Países Bajos no pierde la ciudadanía italiana en caso de adquirir la francesa o la holandesa;
- El ciudadano italiano que adquiera la ciudadanía francesa o holandesa por haber residido en uno de los dos países antes de cumplir los dieciocho años, por el tiempo requerido, no pierde la ciudadanía italiana;
- El ciudadano italiano que adquiera la ciudadanía francesa o holandesa como resultado del matrimonio con un ciudadano o ciudadana de uno de los dos Estados no pierde la ciudadanía italiana.
Los ciudadanos que hayan perdido la ciudadanía italiana, como resultado de la adquisición de la ciudadanía de uno de los Estados adherentes a la Convención de Estrasburgo o de cualquier Estado extranjero, antes de la entrada en vigor de la Ley 91/92, pueden recuperar la ciudadanía italiana regresando a Italia y estableciendo su residencia en un municipio italiano.
2. Renuncia voluntaria a la ciudadanía italiana
El Artículo 11 de la Ley 91/92 prevé además la posibilidad de que el italiano que resida permanentemente en un país extranjero, y posea la ciudadanía de ese Estado, pueda renunciar a la ciudadanía italiana mediante una declaración específica ante la autoridad diplomática-consular italiana de primera categoría competente en el extranjero.
3. Revocación de la adopción
Quienes hayan adquirido la ciudadanía por adopción, y la misma se le revoque por una causa imputable al adoptado, siempre que posea o adquiera otra ciudadanía.
El hijo mayor de edad que haya obtenido la ciudadanía italiana siendo menor de edad, a raíz de la adquisición o readquisición de la ciudadanía por parte de uno de los padres, puede renunciar a ella siempre que posea otra ciudadanía.
Cabe aclarar que, según la ley italiana, el menor de edad nunca puede perder la ciudadanía italiana, ni siquiera si uno de los padres la pierde o readquiere una ciudadanía extranjera.
4. Por aceptación de un cargo público en un país extranjero
Pierde la ciudadanía italiana el ciudadano que acepte un empleo, un cargo público de un Estado, un ente público extranjero o de un ente internacional en el que Italia no sea miembro, y no cumpla en el plazo fijado con la intimación de su país de origen de abandonar el Estado en cuestión.
5. Por funciones en un país enemigo durante una guerra
Pierde la ciudadanía italiana quien en caso de guerra entre Italia y otro Estado, haya aceptado o mantenido un empleo o cargo público, o haya prestado servicio militar sin estar obligado a ello, o haya adquirido voluntariamente la ciudadanía del Estado contrario.
Nuevo proyecto: quitarle la ciudadanía italiana a quien no la ejerza
Pero además de las 5 causas de pérdida de la ciudadanía que se establece por ley, ahora el Gobierno Italiano propone agregarle una nueva: quitársela a quienes durante un período no inferior a 25 años, no hagan ejercicio de sus derechos (como el voto) o el cumplimiento de sus deberes (como la inscripción al AIRE) derivados del estado de ciudadano.
Así lo establece el texto del proyecto de ley 1450, presentado por el Gobierno de Meloni al Senado el pasado 8 de abril, casi inmediatamente después de la presentación del Decreto Ley 36 que produjo un recorte del derecho a la transmisión de la ciudadanía.
El proyecto 1450 fue asignado a la Comisión de Asuntos Constitucionales, la misma que trató y dió dictamen positivo al decreto 36 para que fuera convertido en la ley 74 (el 20 de mayo pasado). Si bien aún no comenzó su tratamiento, la ley fue presentada como parte del conjunto de reformas que el Gobierno de Meloni propone en esta materia.
Entre otros puntos, el proyecto de ley propone crear un artículo 11 bis a la ley 91 del 5 de febrero de 1992. Este artículo establecerá que «el ciudadano italiano nacido en el extranjero y no residente en Italia pierde la ciudadanía italiana si posee otra ciudadanía y, después de la entrada en vigor del presente artículo, no mantiene vínculos efectivos con la República durante un período no inferior a veinticinco años«.
El borrador señala que «a los efectos del presente artículo, se entiende por vínculos efectivos el ejercicio de los derechos o el cumplimiento de los deberes derivados del estado de ciudadano».
También señala que «para los nacidos en el extranjero después de la entrada en vigor del presente artículo, que no residan en Italia y posean otra ciudadanía, se presume la falta de mantenimiento de vínculos efectivos con la República si el acta de nacimiento no ha sido inscrita o transcrita en los registros del estado civil italiano antes de cumplir los veinticinco años de edad«.
Para evitar esta sanción «solo se admite prueba en contrario mediante documentación procedente de registros públicos, conforme al artículo 2728, segundo párrafo, del Código Civil», indica el proyecto.
La participación en las elecciones sigue siendo optativa, pero…
En muchos países del mundo, como la Argentina, votar en las elecciones de autoridades públicas es un derecho, pero también es una obligación cuyo incumplimiento puede acarrear sanciones y multas. Quizás por ello muchos de las personas que adquieren la ciudadanía italiana creen que la abstención electoral puede ser una causal de pérdida de la ciudadanía. Esto no es así.

En Italia el voto es un derecho que tienen todos los ciudadanos mayores de 18 años, tal como lo establece el artículo 48 de la Constitución. Esa norma dictamina el principio del sufragio universal, reconociendo el voto, de carácter personal, igualitario, libre y secreto, a todos los ciudadanos mayores de edad sin distinción de sexo.
Votar en italia es un deber cívico y un compromiso con la democracia. El abstencionismo, la posibilidad que también tienen los ciudadanos de no acudir a las urnas por elección personal y otros motivos, no está sancionado.
Sin embargo, en caso de prosperar el proyecto 1450 de reforma a la legislación de Ciudadanía Italiana, el votar en las elecciones podría ser acreditado como un ejercicio de los derechos de ciudadano, y por lo tanto salvaguardar los derechos del residente en el exterior, evitando que la ciudadanía pueda ser suprimida.








Hola a todos, disculpen pero después de leer cada impecable publicación siento que el gobierno quiere la absoluta desaparición de la diáspora, muertos y enterrados, para usar un ejemplo … siento que nos transformamos en insectos de exterminio para el gobierno actual, horrible, y real, la insensibilidad puesta sobre la mesa
Falta que nos arrojen a los leones( disculpen la expresión ) pero el rechazo que tienen a los descendientes es muy visible
Igual nada hará cambiar en mí los recuerdos de mis viejos con los perfumes a la comida y sus diálogos privados en italiano, seguro a muchos le pasó lo mismo
Y para finalizar, Tajani dijo…. el pasaporte de oro, ingresando en la comunidad Europea las reglas eran estas, el pasaporte italiano vale como cualquier otro dentro de la comunidad europea
Si
Yo me hice la ciudadanía italiana hace 40 años, estoy en el AIRE con mis datos actualizados. Le pasé a mi hijo la ciudadanía. Al contrario de él que siempre le llegó el sobre para votar y lo hizo, el último fue el referéndum, à mí Naoko una vez me llegó y ejercí mi voto, luego nunca más. Siempre me moví con mi pasaporte argentino porque no me hice ciudadano para no pagar visas, sí declaré siempre ser italiano. Mi hijo fue aceptado por USA para realizar su Doctorado en Química Medicinal y Ciencias Farmacéuticas con una duración de cinco años, pero su visa la tramitó, como siempre, con su pasaporte argentino, aunque sí informó su doble nacionalidad, modificó su nuevo domicilio temporal en el AIRE y llevó consigo su pasaporte comunitario. Pero bueno si no nos quieren como ciudadanos, problema de ellos, mi esposa, mi hijo y yo no necesitamos ningún papel para considerarnos italianos, lo llevamos en el corazón y con eso nos basta. Siempre seremos italianos. Cuando quieran sacarme mi nacionalidad, saben donde informarme. Ingresaremos a Italia a visitar a la parentela como un extranjero más. Eso sí, en la aduana no voy a hablar en italiano ni en inglés, sino en mi dialecto que dudo que lo sepan. Si me entienden o no, no es mi problema y si no me dejan ingresar, sacaré el pasaporte italiano del bolsillo, se los dejo y será un adiós para siempre.