Carlos es pensionado, ama Uruguay, pero asegura que ya no podía vivir tranquilo. “Decidimos priorizar la tranquilidad en esta etapa de nuestras vidas”. Su testimonio demuestra que migrar también es posible para los adultos mayores, pero que también es clave la planificación y el apoyo de personas experimentadas.
Carlos un uruguayo con ciudadanía italiana
Carlos Ferretti es uruguayo, pero también tiene ciudadanía italiana iure sanguinis. Nació hace 70 años en Uruguay, donde conoció a su compañera de vida, Rita y tuvieron a sus hijos. Carlos ama a su país, pero hace dos años decidió radicarse en Málaga, en el corazón de Andalucía (España), en busca de otra calidad de vida y, fundamentalmente, de tranquilidad.
Hoy nos cuenta cómo fue su experiencia de migrar en esta instancia de su vida, y cuáles fueron las claves para llevar a la tranquilidad que disfruta actualmente junto a Rita.
El principal objetivo de Carlos y Rita al emigrar a España
A pesar de que ya estaba retirado, Carlos describe sus últimos años en Uruguay como un tiempo en el que la angustia fue creciendo al ritmo del aumento de la inseguridad económica y social. “Antes si te llegaban a robar, eran incapaces de hacerte daño. Pero ahora las noticias de todos los días son diferentes. Si salís en la moto no sabés si volvés”, lamenta.
En Uruguay, Carlos era chofer de buses hasta que se jubiló, por lo que siempre tuvo contacto con la calle. Desde su mirada, las cosas se han puesto mucho más peligrosas en su país.
Si bien tuvo hijos con Rita, afirma que ellos ahora “están grandes”. “En las últimas etapas de la vida uno prioriza la tranquilidad”, indica al responder sobre la principal motivación a la hora de emigrar a España.
Pero el deterioro de la situación económica también fue un factor que influyó en la decisión del uruguayo. “En Uruguay, por lo que me cuentan desde allá, hoy se necesitan entre 1500 y 2000 pesos por día para vivir (entre 33 y 45 euros). Acá con 100 euros por semana tenés todo, y no nos privamos de nada”, relata, y afirma que en lo que refiere al costo de vida hay “un abismo de diferencia”.
También cuenta que “allá, el 23 del mes estás viendo cuánto te queda, pensando si vas a llegar o no a fin de mes”, “eso no nos sucede más”, comenta Carlos, que ahora vive en la ciudad andaluza de Málaga, al sur de España.
Migrar con pasaporte italiano y la ayuda de Paola
Cuando Rita y Carlos decidieron migrar, un amigo les recomendó a Paola Melchiorre, de la agencia Brújula Celeste. Paola también es uruguaya, y hace 8 años que vive en el sur de España, desde donde ayuda a las personas que quieren emigrar al viejo continente.
“Sabíamos que migrar no es fácil. No conocíamos a nadie en España, tampoco teníamos contactos, pero decidimos largarnos”, explica. Luego de unas conversaciones previas, Carlos contrató a Paola para una acompañamiento completo en el proceso de migración, que incluía desde la búsqueda anticipada de un lugar para vivir, hasta el canje de la licencia de conducir.
“Le giramos el 50% del dinero para la fianza del alquiler y otros gastos, y desde que pisamos España ella estuvo ahí. Nos buscó en el aeropuerto, nos llevó a la vivienda contratada y luego comenzamos con todos los trámites, que son más de los que uno imagina”, explica Carlos.
“Estamos eternamente agradecidos, sin su ayuda hubiera sido imposible”, reconoce. Carlos dice que, si bien ya tenía el pasaporte italiano, ya que era ciudadano “iure sanguinis”, faltaban muchas cosas por resolver. “Paola nos ayudó a sacar el NIE, la tarjeta sanitaria, la residencia, un seguro de salud complementario y hasta el canje de la licencia de conducir. Si lo hubiésemos querido hacer solos, hubiéramos tenido que volvernos a los pocos días”.
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Aprender a vivir “sin preocupaciones” en España
Ahora Carlos vive una vida más relajada. De a poco hace nuevos amigos, algunos incluso son uruguayos que conoció en su nueva ciudad, pero que hace más de 20 años que viven en España: “uno cree que en su país siempre las cosas van a ser más fáciles, pero se puede vivir mejor”.
Carlos reconoce que la decisión de migrar a españa no fue fácil. “Adoro Uruguay, es mi país. Pero si no hay un cambio las cosas no van a mejorar, y uno tiene que velar por lo suyo
Hoy no se nos pasa por la cabeza volver. Aquí estamos aprendiendo a vivir sin preocupaciones”, finalizó.
Paola Melchiorre y su agencia Brújula Celeste ayudan a quienes quieren radicarse sin problemas en España. Para contactar con ella, los interesados pueden escribirle por WhatsApp haciendo click en el siguiente botón.







