Migración al revés: en vez de buscar un destino en Europa, un estandapero parisino se instaló en la segunda ciudad más grande de Argentina. El francés busca conquistar las sonrisas en la «tierra del humor».
Nicolás Koenig tiene 34 años y es un migrante diferente: hizo la ruta al revés, sacando el pasaporte para la ciudad de Córdoba (Argentina) desde París (Francia). No es habitual contar estas historias y mucho menos lo es cuando el dueño de las anécdotas es un humorista que eligió la tierra de las bromas y los chistes para establecerse.
Cada palabra que va sumando Nico va sellando su perfil arriesgado y humanitario, en una ruta de vida atractiva para cualquier lector, que coincide con la búsqueda de sus idearios. El joven, que acaba de cumplir sus años el sábado, accedió a contar su historia a InfoCivitano.com.
Antes de salir hacia Córdoba, trabajaba en una Organización No Gubernamental (ONG) francesa que prestaba ayuda social a los desamparados y los sin techo. Pero, como dice la canción, “el amor es más fuerte”, y se tomó un avión hacia Argentina para ir tras los pasos de su novia Carolina, con la que actualmente atraviesa una crisis que podría concluir en una separación, cuenta.
“Ahora que esta relación que me hizo venir hasta aquí se está rompiendo quiero quedarme a compartir mi arte, divertir a la gente, divertirme, disfrutar de la cultura y volverme útil tanto como pueda para la sociedad argentina (como lo solía hacer en Francia)”, expresó Nico.
Humanidad versus Nacionalidad: las leyes que rigen la migración para el viajante de Francia
“La humanidad es previa a la nacionalidad. Formo parte de la población humana más que ser francés o argentino”, comienza a ensayar cuando se aparta de su costado humorístico y reflexiona sobre los pasos que lo llevaron hasta la ciudad de Córdoba.
Tiene el pasaporte francés en su bolsillo, lo cual le abrió múltiples puertas. Él lo sabe: “Mi familia no es pobre, tampoco es rica, digamos que es clase media. Tengo la piel blanca, soy heterosexual, así que me doy cuenta de cuánto privilegiado soy, y de alguna forma quiero devolver a la gente, a la sociedad, a la humanidad”, plantea.
Por eso, tras ensayar múltiples estudios (economía, comercio, comedia, guarda vidas) se insertó en el ámbito social como integrante de Cruz Roja, cumpliendo el papel de director en un centro de vacunación. También se unió a una ONG francesa que lucha contra la precariedad de las personas que viven en la calle. Él buscó que fueran alojados en empresas por la noche.
“Cuando las empresas están cerradas siguen calentando las oficinas y son hogares que se pueden usar. Hay un tema de confianza, por supuesto, y no me imagino cómo podría ser en Argentina, pero hay mucho potencial en este país”, compara.
No obstante, su experiencia en esta ONG no fue satisfactoria. Finalmente, terminaron echándolo. No le dieron ningún motivo, dice.
“En Francia, el ámbito profesional es muy violento e irónicamente el ámbito social sería aún más de lo que me dijeron. Por eso acompañé mi desempeño profesional lleno de espectáculos, porque desde hace cinco años empecé a practicar escenas de stand-up y también tuve mi espectáculo durante ocho meses, programado en un teatro pequeño de París”, cuenta.
Las cosas con el humor marcharon bien. Pero hacia el final sintió que le faltaba “inspiración”.
El viaje hacia Argentina: buscar la inspiración
Nico recuerda que salió hacia Argentina «convencido y por amor». “Mi primera visita fue en 2020 y era para juntarme con una mujer que había conocido en París en 2018. Me gustó muchísimo y seguimos hablando. Viajé con la previsión de quedarme dos meses y finalmente, con muchas cosas buenas y la pandemia, me quedé cinco”, rememora.
Desde ese día, esperaron dos años y medio para volver a encontrarse. Nunca interrumpieron sus charlas diarias. “Creo que nos amamos mucho. Pero esperamos dos años y medio y ella fue a París tres meses y ahí el plan era básicamente quedarnos a vivir allá. Yo no me veía viviendo en Argentina en aquella época”, se acuerda.
Una de las principales trabas de Nico era la economía. Según le dicta su experiencia, es más simple vivir de euros en París y volver a Argentina de vez en cuando.
“Ella estaba bastante de acuerdo, pero cuando pasaron tres meses en París cambió de opinión, porque es muy difícil para cualquier argentino, según me contaron aquellos con los que me encontré, vivir lejos de su país”, menciona.
Nico evalúa que en Argentina hay una gran calidad y calidez humana. “Sobre todo la calidez humana, los vínculos. Es una cultura que es muy muy acogedora, muy amiguera y cuando uno se va del país es muy difícil de encontrar de nuevo”, repasa.
En Francia, opina, la gente es “bastante fría”. “Ella descubrió todo eso, y que siendo un profesional se debe trabajar mucho en París antes de revalidar un título”, dice.
Sin inspiración para el arte, sin ganas de trabajar para convencer a las empresas de acoger a personas que viven en la calle, y sin Carolina (para aquel entonces ya eran exnovios, porque ella decidió volver a Argentina a los tres meses de haberse mudado) sintió que debía viajar a la Argentina.

Ya en el país, se fue a vivir con la novia. “Después de varios años, finalmente nos juntamos. Llegué en agosto y la convivencia fue muy difícil para nosotros. Ya tuvimos muchos problemas y hoy estamos más ‘no juntos’ que juntos”, lamenta.
Entonces dónde vive Nicolás en la actualidad. Se transformó en un parisino que habita Córdoba pero que vive, técnicamente, por ninguna parte. “No tengo domicilio fijo, aunque ella vive en Nueva Córdoba. Quiero quedarme en esta ciudad”, asegura a pesar de estar sin un techo.
Primera vez en Córdoba
La primera vez que llegó a Córdoba la ciudad no fue de su agrado. “Venía de París, con todas las opciones de confort, según analiza. “Nos quejamos de nuestra ciudad, los parisinos, pero salimos y no hay tanta arte como allá, no hay tanta buena comida”, expresa entre una larga lista.
Su novia Carolina, cordobesa, también dice a menudo que la ciudad es “bastante fea”, pero que los alrededores «sí o sí son muy lindos», hablando de las sierras.
De pronto comenzaron a viajar por Argentina. Recorrieron muchos sitios juntos. Allí Nicolás se dio cuenta que la gente le caía muy bien, sobre todo por su frontalidad (los comparó con los franceses a quienes describió como corteses).
Ahora, luego del viaje, de volver a Francia y de todos sus pasos, siente que le “encanta Córdoba”. “Es muy raro como todo cambió porque ahora me siento bien acá. Y además de sentirme bien, me gusta esta ciudad”, dice.
En la ciudad jugó mucho al fútbol, se hizo nuevos amigos, comió un asado, tomó “el mate”. “Soy muy fanático del mate desde siempre, básicamente. O sea, desde el 2020 lo tomo cada día, incluso en París lo tomaba. Y es bastante gracioso porque en París es visto como algo cheto”, cuenta
Por lo demás, Nico se define como budista y encontró un movimiento budista en Córdoba al cual se unió. También escribe.
“Después de un mes, de haber llegado sin inspiración, al final me animé a seguir con el humor”, se alegra.
“Los tipos con quienes había jugado al fútbol, muy simpáticos, me preguntaron qué hacía y me sugirieron ir a barrio Güemes a hacer humor. Ahí empecé de nuevo a mirar dónde podría tener clases”, explica.
Ahora hace videos que comparte a través de sus redes sociales. “Acá me empecé a divertir con los vídeos y es algo muy lindo. Y entonces a eso me dedico básicamente por el momento, a mi arte, que es escribir stand up para hacer vídeos”, plantea.
El lunes va a grabar un piloto en Buenos Aires, tras conseguir insertarse en un casting. “No se sabe si saldrá al aire, si habrá algo que seguirá de esto, pero por lo menos ya es genial y me encanta”, expresa.
Qué lo conquistó de Córdoba
A Nico ahora le gusta caminar en el parque Sarmiento, en el parque de la Biodiversidad, y comer en la lomitería Popular.
Le gusta ir a jugar al fútbol. Ir a las sierras con su cuñada y el novio de ella. Hasta participó de un asado en Villa del Rosario junto a toda la familia de Carolina.
“El último video que hice en Francia en mi cuenta de Instagram es gracioso. Mostraba el momento que viví en un bar lleno de argentinos para ver la final en París. Así que lo pueden ver: yo estoy súper triste y todos alrededor están súper felices”, cuenta. Ahora quiere aferrarse a ese arte y dejar algo en la sociedad, para la sociedad, pensando con tonada cordobesa.
Para encontrarlo en redes sociales, se puede visitar y seguir su perfil de Instagram: https://www.instagram.com/parisinoenargentina/.







