Rodrigo, un tucumano que vive en Valencia (España), cuenta cómo encontró todos los muebles para su casa entre lo que para otros es «basura». Calcula haber ahorrado miles de euros.
Rodrigo Javier Luna Ladetto, tal es el nombre completo de “Rodri”, es por sobre todas las cosas un tucumano ingenioso al que le sobra gracia y simpatía. Cuando migró desde su provincia natal (Tucumán, Argentina) lo hizo con todos los temores que acarrean los migrantes que no saben cómo van a resolver las urgencias económicas en su país de destino.
Pero al llegar a Valencia, la tercera ciudad en orden de importancia y el área metropolitana más poblada de España, descubrió un “vergel mobiliario” entre la basura, con el que pudo solucionar la carencia de muebles.
Este fotógrafo de profesión tiene dos lemas que rigen sus principios de vida: «Tirar jamás» y «Tu basura es mi tesoro«.
A través de InfoCivitano.com le cuenta al resto del mundo su experiencia para que otras personas sepan cómo recuperar muebles, electrodomésticos y artefactos desechados por ciudadanos europeos.
De no ser por la gran comodidad en la que actualmente vive, su casa bien podría pensarse como un “museo basural”. Su ejemplo demuestra que el ciclo de la economía circular (el aprovechamiento de los desechos) comienza en la administración eficiente de los objetos que para otros son descarte.
Una experiencia en Europa
“Mi experiencia fue fantástica. Imagínate llegar a un lugar donde salís a la calle y ves cosas que en Argentina jamás verás, como sillones, mesas, sillas, muebles de televisores, cómodas, heladeras. Hasta vi un piano”, cuenta animado cuando empieza a hablar del momento en el que entendió que podía aprovechar esa abundancia.
Las calles europeas fueron para él un espacio para descubrir objetos. A veces elegía muebles, todos en muy buen estado de conservación, pero a la semana se topaba con nuevos elementos que superaban el resultado del “reciclaje” anterior.
“Mi cabeza me decía que ya era suficiente”, recuerda. Siente como si esa voz lo visitara ahora mismo y le dijera que no puede llevar el siguiente mueble, que lo tiene que dejar en el sitio donde fue descartado para que otra persona, con su mismo espíritu, lo pueda aprovechar.
“Déjala, déjala para otro, me dice esa voz. Ya no entra más en la casa», se ríe.
Uno de los desafíos que cualquiera puede adelantar a la hora de recuperar un mueble abandonado en la calle es el asunto del traslado. “No requerí de ayuda de nadie. Hice todo con mis manos y las de mi esposa Laura, que es igual y hasta peor que yo cuando de recoger cosas tiradas se trata”, confiesa y bromea: “Se quiere llevar todo”.
Los límites para alzar objetos, cuando los había, era una visión solidaria o empática con los demás: “Si bien se podía llevar todo lo que uno encontraba, también dejábamos algunas cosas para los otros o porque superaban nuestra capacidad de acarreo, por el peso o el tamaño”, dice y suelta un ejemplo: “Como una heladera hermosa que una vez encontramos pero no pudimos arrastrar”.
La «basura» de los días martes: un secreto a voces que aprovechó el tucumano
Todos los martes en Valencia tiran “la casa a la vereda”, según los dichos de Rodrigo, que fueron confirmados por otros residentes de la región.

“Hay que aprovechar ya que para los valencianos tirar lo que les sobra no implica costos. La economía les permite volver a equiparse y actualizarse, tanto en materia de muebles como tecnología”, asegura.
Con esa mirada, Rodrigo se preparó martes tras martes durante algunos meses (lo sigue haciendo) y pudo recuperar elementos impensados y equipar así la vivienda que actualmente comparte con la pareja.
“Nosotros, que venimos desde Argentina, estamos acostumbrados a que la única manera de llegar a amoblar nuestra casa es endeudándose. Después no terminás más de pagar las infinitas cuentas”, lamenta.
En cambio, recogiendo lo que otros “sacan a la vereda los martes” calcula que ahorró miles de euros.
“Nadie recoge las cosas tiradas. La gente ve algo tirado y no le llama la atención. Al otro día temprano pasa un camión especial que se lleva los desechos. Me imagino que ellos deben hacer un verdadero negocio”, sospecha.
A qué hora salir los martes y cómo llevar adelante la faena
Cada zona de Europa tiene su jornada habilitada para sacar fuera los muebles y todo el material que se puede reutilizar. En la región de Valencia, los días martes son los asignados para que los vecinos saquen de sus viviendas los objetos que ya no van a utilizar.
Esto se realiza a partir de las 20 horas. “Si bien tiran todo también se ponen multas si se tira de más o si el descarte se deja desordenado en los contenedores, o si se tira otro día que no sea el martes”, comenta.
Esta pauta ciudadana determina un gran orden de los desechos y organiza a quienes desean husmear entre ese material.
La Policía local patrulla activamente para vigilar que la norma se cumpla con estricta correspondencia.
El estado de los muebles y los artefactos que se encuentran en la calle
En cuanto a la calidad del material que se puede rescatar de la vía pública, Rodrigo reconoce que se encuentran algunos muebles en mejores condiciones que otros, pero por lo general todo lo que se encuentra en las veredas tiene un gran valor de uso.
En todo caso, las personas que buscan alzar aquello que necesitan siempre pueden esperar una mejor oportunidad.
“Suelen tener algunos detalles. Pero basta con pensar si las cosas que se encuentran son funcionales para la realidad de cada uno. Esto es fundamental para no llevarse muebles que nunca se van a usar, por el solo hecho de no dejarlos tirados”, recomienda.
La recomendación no corre para él. En una serie de videos que difundió por sus redes sociales, se lo puede ver alzando todo lo que encuentra a su paso.
“Me da tristeza dejar tirado lo que encuentro. Te ponés más selectivo al cabo de un tiempo, porque sabés que siempre tiran cosas buenas”, alerta.
Las recomendaciones de un “experto” para equipar una casa sin un euro
Rodrigo está seguro de una cosa: junto con su pareja pudieron rápidamente hacerse de todo lo que necesitaban. Juntaron una cantidad impensada de mobiliario, que aunque lo hubieran querido comprar en Argentina jamás hubieran podido hacerlo. Y todo desde la calle, sin invertir “ni un solo duro”.
“Les recomiendo que si vienen a migrar a otro país de Europa vendan todo lo que tienen en su país de origen. Aquí lo recuperan en una semana”, asegura.








Me encantó!🤩
Gracias Agos por la interacción. Te invitamos a que sigas navegando por el sitio y que nos hagas llegar tus inquietudes, en nombre del equipo de InfoCivitano.