El Papa Francisco, nacido como Jorge Mario Bergoglio (88) el 17 de diciembre de 1936 en Buenos Aires, Argentina, murió hoy a los 88 años, tal como lo informó el cardenal Camerlengo. Hijo de inmigrantes italianos, su vida y pontificado estuvieron profundamente marcados por la realidad de la migración, un tema central en su pensamiento y acción pastoral. Se abre ahora la etapa de Sede Vacante, y los cardenales de todo el mundo se reunirán para elegir un nuevo líder de la Iglesia Católica.
El Papa Francisco, el primer pontífice sudamericano ha muerto hoy en Roma a los 88 años. Su fallecimiento acontece apenas horas después de la finalización de las celebraciones por la Pascua, en las que el líder de la iglesia católica hizo un fuerte llamado por la paz.
En su mensaje Urbi et Orbi (a la ciudad y al mundo), Francisco reclamó ¡No más estruendos de armas!
mediante un mensaje pascual leído por Monseñor Diego Ravelli. El Papa reiteró así su llamado al alto el fuego en Gaza, por la liberación de los rehenes israelíes y reclamó que se permita el envío de ayuda humanitaria a los hambrientos. «La paz no es posible sin un verdadero desarme», recordó.
Tras su muerte, comienza el período de Sede Vacante, donde la iglesia estará a cargo de su Cardenal Camerlengo, quien debe convocar a todos los obispos del mundo para un cónclave (reunión a puertas cerradas y secreta) en la que los líderes de la iglesia deben elegir a un nuevo Sumo Pontífice.
Repasamos aquí la gran tarea de un Papa hijo de inmigrantes a favor de quienes buscan una mejor vida más allá de las fronteras de su país de nacimiento. Francisco fue claramente el Papa de los inmigrantes.
Francisco, el Papa Sudamericano
Jorge Mario Bergoglio nació en Buenos Aires, Argentina, el 17 de diciembre de 1936. Hijo de inmigrantes,Se ordenó como sacerdote en 1969 fue ordenado sacerdote en la orden de los jesuitas. El 21 de febrero de 2001, Juan Pablo II lo designó cardenal presbítero de San Roberto Belarmino, y tras la muerte del Papa Polaco, fue considerado como uno de los candidatos para ocupar el trono de san Pedro, aunque finalmente fue designado el alemán Joseph Ratzinger.
Finalmente, tras la renuncia al papado de Benedicto XVI, Jorge Mario Bergoglio, un nuevo cónclave lo designó Sumo Pontífice el 13 de marzo de 2013, para que convertirlo en el papa Francisco (en honor al santo de Asís), el primer papa jesuita, el primero proveniente del hemisferio sur, y el primero americano de la Historia.
El papa de los migrantes y los refugiados
Desde su elección como Sumo Pontífice el 13 de marzo de 2013, Francisco destacó por su constante defensa de los derechos de los migrantes y refugiados. En reiteradas ocasiones, recordó que la Sagrada Familia también fue migrante, huyendo a Egipto para escapar de la persecución del rey Herodes. En un mensaje para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, subrayó que «acoger a un migrante es acoger a Cristo mismo», una idea que resonó a lo largo de su pontificado.

Un Papa comprometido con los refugiados
Francisco impulsó numerosas iniciativas en favor de los desplazados, denunciando la «globalización de la indiferencia» hacia su sufrimiento. En 2013, apenas unos meses después de asumir el papado, visitó la isla de Lampedusa, uno de los principales puntos de llegada de inmigrantes a Europa. Ahí, celebró una misa en memoria de las víctimas del Mediterráneo y arrojó una corona de flores al mar, en un gesto de luto y solidaridad.
Su mensaje fue claro y contundente: «Hemos perdido el sentido de la responsabilidad fraterna, hemos caído en la hipocresía», criticando las políticas de cierre de fronteras y criminalización de la migración. Durante su pontificado, pidió constantemente a los gobiernos del mundo que adoptaran políticas más humanas y solidarias con los refugiados y solicitantes de asilo.
La doctrina social sobre la migración
En su encíclica Fratelli tutti (2020), el Papa Francisco reafirmó su postura sobre la importancia de la acogida. Destacó que «todo ser humano tiene derecho a encontrar un lugar donde pueda no solo satisfacer sus necesidades básicas y las de su familia, sino también realizarse plenamente como persona». En este documento, Francisco propuso cuatro verbos clave para el trato hacia los migrantes: acoger, proteger, promover e integrar.
A lo largo de su papado, también criticó el auge de los discursos xenófobos y nacionalistas que alimentan el miedo y el rechazo hacia los inmigrantes. En múltiples ocasiones, señaló que el miedo «nos vuelve locos» y nos lleva a ver al extranjero como una amenaza, en lugar de una oportunidad de enriquecimiento mutuo.
Acciones concretas y llamamientos internacionales
Durante la crisis migratoria de 2015, el Papa instó a todas las parroquias y comunidades católicas de Europa a acoger al menos a una familia refugiada. Además, el Vaticano brindó refugio a familias sirias que huían de la guerra. En 2016, en un gesto sin precedentes, regresó de una visita a la isla griega de Lesbos con doce refugiados a bordo de su avión, ofreciéndoles asilo en Italia bajo el amparo del Vaticano.
Asimismo, en varios discursos ante la Organización de las Naciones Unidas y el Parlamento Europeo, instó a las naciones más desarrolladas a asumir su responsabilidad en la crisis migratoria global. Argumentó que «las guerras, el hambre y la explotación económica, muchas veces incentivadas por los propios países ricos, son las verdaderas causas de la migración forzada» y que no es justo cerrar las puertas a quienes huyen de tales condiciones.
Su legado en la Iglesia y el mundo
Francisco también promovió siempre el diálogo interreligioso y la cooperación entre naciones para abordar la migración de manera coordinada y humanitaria. Su liderazgo inspiró a muchas organizaciones católicas y laicas a intensificar su trabajo con los refugiados.
El deterioro de la salud del Papa Francisco y su internación llegaron en un momento crucial de la Iglesia, no solo por producirse dentro del calendario de la Pascua (cuando su figura es central en las celebraciones religiosas), sino también en medio de una año de Jubileo, que recibe en Roma a millones de católicos de todo el mundo.
Mientras se organizan la exequias del líder religioso y muchos especialistas especulan respecto a qué puede ocurrir en las próximas semanas, su legado ya ha calado en la gilesia marcando con su testimonio de vida y sus enseñanzas una inspiración para las generaciones futuras. En cualquier caso, la Iglesia ya no será la misma en las próximas etapas, en las que el eco de las palabras de Francisco seguramente perdurarán y marcarán el camino a seguir: «Todo migrante tiene un rostro, una historia y un sueño. No cerremos los corazones a su sufrimiento».


